“Atahualpa Yupanqui”, poema de Olga Lucía Betancourt

El Caminante
Héctor Roberto Chavero Aramburo

Atahualpa de la Noche,
de los cerros y las pampas.
De estrellas madrugadoras
y de noches solitarias.
Llevaste a cuestas la luna
y la nostalgia del mundo
con amor de caminante.

Atahualpa, peregrino.
Fuiste el poeta del alma
de los que viven sin patria.
Tallador de las palabras
de poesía engarzadas,
por la senda del recuerdo,
en el penar de la errancia.

En tu pecho ardió la esencia
de los que mueren mil veces
por su lucidez sin pausa.
Le doy voz a tus poemas,
con la humildad, de quien sabe,
que apenas si logra un eco
de tu voz y de tu acento.

Quiero enaltecer tus zambas
desde mi torpe guitarra,
que no llega a compararse
con el genio de tus manos,
de tu ritmo, de tus trémolos
y del alma que dejaste
en tus cuerdas embrujadas.

Pero te canto en mi alma
porque tus palabras tienen
la magia de las estatuas
que perduran en el Tiempo,
como homenaje perenne
al artista solitario
y a la hondura de su arte.

Olga Lucía Betancourt
Luxemburgo, 2011

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