“Susana Rinaldi”, poema de Olga Lucía Betancourt

Voy a aprender a llorar sin sufrir,
sin detenerme a mirar una flor,
a encallecer lentamente
¡igual que la gente sin alma y sin voz!
Voy a entender que se puede morir,
y latir… al compás del reloj;
como una máquina fiel
igual que un robot…
¡sin piel!

“Sin piel” (Eladia Blázquez)

Quiero entregarte, Susana,
una milonga de besos,
homenaje silencioso
a la gracia de tu acento.

Por el tamiz de tu Esencia,
y tu voz sentida y grave,
que le dio al alma del tango
su dimensión más preclara.

Al condensar en tu canto
inflexiones entrañables,
y el preciso fundamento
de tu emoción más sincera.

Susana de las estrellas.
una Azul de mis recuerdos,
esencia pura del Tango
y del Bandoneón, su eco.

Compartiste mi nostalgia,
en tu altiva primavera,
una noche de concierto,
en mi ciudad montañera.

Y entre los Juegos del Tiempo,
hoy me llegas en las noches
de tus giras peregrinas,
por mi Finlandia de sueños.

Gracias, desde tus tangos
escogidos con tu alma,
porque escondido en sus letras,
siempre palpita un poema.

Olga L Betancourt
Luxemburgo, verano 2009

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